miércoles, 25 de abril de 2012

Solamente una hora

UNA HORA DE TU TIEMPO
"Papi, cuanto ganas en una hora?"

Con una voz tímida y unos ojos idolatrantes, el pequeño acogió a su padre cuando regresaba de su trabajo.

Gratamente sorprendido, pero mirando penetrantemente a su hijo, el padre dijo: “Mira pequeño, eso ni tu madre lo sabe, no me molestes, estoy cansado”

“Pero papi, solo dime, por favor!, cuanto ganas en una hora”, el niño insistió. El padre finalmente replico: “Veinte dólares por hora”.

“Bien Papi. Podrías prestarme diez dólares?”, pregunto el pequeño.

Mostrando desasosiego y algo perturbado, el padre grito: “Así que esa es la razón por la que me preguntas cuanto gano, verdad?. Ve a dormir y no me molestes más.”

Ya había oscurecido y el padre estaba meditando en lo que había dicho y se sentía culpable. Pensó, quizás mi hijo quiere comprar algo. Finalmente, tratando de dar descanso a su conciencia, el padre fue al cuarto de su hijo.

“Estas despierto hijo?” pregunto el padre.

“No Papi, por qué?” contestó el pequeño, casi dormido.

“Aquí esta el dinero que me pediste” dijo el padre. “Gracias Papi!” dijo el niño con regocijo, mientras con su mano bajo la almohada sacaba algo de dinero.

“Ahora tengo suficiente!, tengo veinte dólares!”. Le dijo el pequeño a su padre, mientras este lo contemplaba, y confundido por lo que decía su hijo.

“Papi, podrías darme una hora de tu tiempo?”


MICRO–REFLEXIÓN:

“Sé más tierno con ellos. Los niños necesitan ternura.”